Dani Around the World

A wheelchair user who just wants to see the world

Reservar pasajes de micro de larga distancia con certificado de discapacidad

(Apologies to my English-speaking subscribers, this post only applies to Argentinian citizens!)

En diciembre por fin me animé a viajar en micro sola. Mis padres viven en San Luis y tenía que viajar para pasar las fiestas con ellos. Les voy a contar mi única experiencia hasta el momento, que fue positiva a pesar de todo.

En temporada alta, se complica un poco el tema de reservar pasajes gratuitos para personas con discapacidad. Sé que se puede ir a la boletería y reservarlos ahí, pero no lo intenté. Los pasajes se liberan más o menos un mes antes de la fecha de viaje. Es decir, yo quería viajar alrededor del 22 de diciembre, entonces, ya desde el 21 de noviembre, entré a la página de la Secretaría de Transporte a las 12 a. m. Ese día no conseguí pasaje, los cupos se agotan muy rápido y la página se cae porque hay demasiada gente buscando pasajes. Por lo que vi, son cuatro cupos por cada micro que aparece en el listado. Para San Luis, me aparecían tres o cuatro micros, pero los que viajaban de día tenían demasiadas horas de viaje, el que viajaba de noche era el más corto, así que encima yo tenía pretensiones.

A la noche siguiente, insistí y conseguí pasaje para viajar el 22/12 a la noche con CATA Internacional. Supongo que fue un poco más sencillo porque esa fecha era lunes. Avanzamos hasta el día 17/12, cinco días antes de viajar, cuando recibo un mail de la empresa CATA diciéndome que no tenían disponible un asiento en planta baja en el micro que había reservado. ¿Por qué? Porque se organizan tan mal que te envían el pasaje 48 horas antes de viajar, en vez de dártelo en el momento de hacer la reserva. Claramente, este sistema no funciona. Su solución era que yo viajara en NAVIDAD. Me pareció una falta de respeto que me vinieran con este problema a pocos días de viajar mientras yo creía que estaba todo arreglado. Le expliqué a la persona que yo tenía que viajar antes de las fiestas.

(Mis padres ya se veían armando las valijas y viniendo a Buenos Aires con la peor de las ondas.)

Al otro día, me respondieron con la oferta de viajar el sábado 20/12, que, obviamente, acepté enseguida. Pero ¿qué pasa si yo hubiera tenido una reserva de hotel? ¿Si hubiera contratado un tour o un traslado? Este cambio arruinaría todo el viaje. Así que, si bien al final no hubo problema, no sé si confiaría en este sistema para ir a otro destino que no sea la casa de un familiar. De todos modos, la experiencia me sirvió para ver cómo era viajar en un micro accesible y conocer qué opciones tengo.

¿El micro es accesible? Sí, aunque no al 100 %. Como usuaria de silla de ruedas manual, pude arreglármelas bien sola. No pude acceder al baño, pero eso era obvio. No estoy segura de si todos los micros que ofrece la página de la Secretaría de Transporte son accesibles para silla de ruedas o no. Por lo menos, el micro de CATA tiene un asiento con elevador que manejan a control remoto (los choferes no sabían usarlo muy bien que digamos, pero se pudo). Es decir, el asiento sale del micro y baja hasta el nivel de mi silla de ruedas, me transfiero, me pongo el cinturón, les explico a los choferes cómo se desarma la silla, me suben al micro, cierran la puerta y listo. Y ni hablemos de que era un asiento de primera clase muy cómodo y hasta tenía para apoyar las piernas. Viajé muy bien. Mi única queja es que no me da confianza reservar por medio de la web, por no tener la seguridad de que voy a poder viajar el día elegido. Pero, por lo menos, ya sé que con CATA puedo viajar bien.

Lamento no haber sacado fotos, pero el día del viaje estaba muy nerviosa porque el micro no llegaba, y cuando por fin llegó, me olvidé de registrar el proceso. Fui muy temprano a la Terminal de El Talar, y fue un gran error porque el micro llegó mucho más tarde de lo esperado, así que no recomiendo ir tan temprano porque se van a morir de desesperación (y de calor, si es verano como cuando fui yo). No se olviden de llevar el DNI, el CUD y el pasaje que les manden por mail. En el micro, no dan comida ni bebida, así que asegúrense de llevar algo para no morir en el viaje. Yo compré un sanguchito y un agua en la terminal.

El proceso para reservar el pasaje es bastante simple (si la página funciona bien). Ingresan sus datos en el formulario, tengan a mano el CUD porque van a necesitar el número que está al final de todo, abajo del código de barras. Luego, la página les pedirá que confirmen sus datos, esto es bastante fastidioso porque lo pide siempre que iniciás sesión. Hacen clic en “Volver a solicitar pasaje” y los va a llevar a la página donde tienen que elegir las terminales de origen y destino, la fecha del viaje y si necesitan uno o dos pasajes (si su CUD les permite tener un acompañante).

Si tienen suerte, les va a mostrar la disponibilidad de micros y los horarios como en esta imagen:

Formulario donde ofrece un solo pasaje de Nueva Chevallier. Hay un micro de CATA, pero no tiene cupo.

Si yo quisiera viajar con Nueva Chevallier, tendría que apurarme porque solo queda un cupo. Tienen que seleccionar si quieren viajar en planta baja o alta y escribir por qué eligen eso. Yo dije que uso silla de ruedas. Y ahí ven la nota que dice: “La preferencia solicitada queda sujeta a disponibilidad del lugar en la unidad, sirviendo a fines informativos y orientativos del prestador del servicio.” Y ya vimos que, cuando no tienen la disponibilidad que necesitamos, nos cambian los planes a último momento. Agradezco haber tenido la posibilidad de viajar gratis y de manera cómoda, pero, sinceramente, no entiendo por qué es tan complicado emitir el pasaje en el momento de la reserva y ahorrarnos a todos el mal momento, porque me imagino que a los empleados tampoco les debe gustar tener que andar mandando mails todo el tiempo para reprogramar los viajes de las personas con discapacidad (y no todos deben reaccionar con la amabilidad con la que reaccioné yo).

Bueno, esta fue mi gran experiencia viajando sola en un micro accesible. A pesar de todo, fue positivo, llegué muy puntual a San Luis, y ahí estaban mis padres esperándome para desayunar juntos en Café Puntano.

Espero que les haya servido esta especie de guía, porque no encontré mucha información sobre el proceso ni de cómo era el bendito micro, así que ojalá que alguien lea esto y pase menos nervios que yo.

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